25 enero 2026

Día de Plato único y Día sin postre

        Buceando en las actas capitulares del Ayuntamiento de Estepona, encuentro en la de 12 de julio de 1939 algo muy interesante referente a la Guerra Civil: “[…] La Comisión Gestora, atendiendo al estado de indefensión en que queda la familia del fallecido Interventor de la Administración de Arbitrios de este Ayuntamiento D. Antonio Escarcena Marmolejo, acordó, por unanimidad, nombrar a su hija Srta. Catalina Escarcena Medina, Auxiliar temporero de la Secretaría, con destino al servicio de Plato Único y Día sin Postre[...]”.

Acta capitular de 12/7/1939. AHME


    El “Día de Plato único” consistía en un impuesto revolucionario propuesto por el General Jefe del Ejército del Sur, Gonzalo Queipo de Llano. Fue aprobado por el gobierno franquista el 30 de octubre de 1936 y entró en vigor el 15 de noviembre de ese año. 

Restaurante Miramar, conocido popularmente como "El Quiosco"
Archivo: Juan Ordóñez

        Se realizó una gran propaganda en la radio, y se colocaron carteles en las calles de muchas ciudades para difundir la medida.

    El “Día de Plato único” se inspiró en los domingos Eintopf  instaurado por los nazis en 1933. El primer domingo de cada mes las familias alemanas debían sustituir el tradicional asado dominical por un guiso barato (Eintopf) y donar el dinero ahorrado con esta medida a la organización estatal Winterhilfswerk des Deutschen Volkes “Auxilio de Invierno del Pueblo Alemán”. [1] Este impuesto fue una de las formas con las que el régimen nazi consiguió que los ciudadanos apoyaran las actividades del partido. [2]

Restaurante "El Iberia". Archivo: Juan Ordóñez


    Los restaurantes, fondas, bares, tabernas, pensiones, casas de comidas, etc., debían servir un único plato de comida los días 1 y 15 del mes. Los clientes pagarían por un menú completo pero sólo le ofrecerían un plato único. Los beneficios de ese ahorro que era entre un 40 y un 60% lo recaudaban la Junta Provincial de Beneficencia para supuestamente emplearlos en:  comedores de asistencia social, jardines de la infancia, casas-cunas, Gotas de Leche, orfanatos e instituciones parecidas. En las casas particulares también se aplicaba la misma norma, entregando los cobradores un sello que acreditaba que se había realizado la recaudación. 

Restaurante Bar "La Mezquita". Archivo: Juan Ordóñez


    Los establecimientos y particulares que no colaborara con ese impuesto que no era un servicio voluntario ni una tradición local, sino una norma estatal de carácter represivo, se enfrentaban a multas y les tachaba de desafectos al Movimiento entrando a formar parte de las listas negras.

     Solo estaban exentos los enfermos, los niños pequeños y los ancianos.

Archivo: todocolección

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   El historiador Xavier Castro, autor de Ayunos y yantares. Usos y costumbres en la historia de la alimentación (Nivola, 2001), decía lo siguiente: “Al comienzo de la guerra, Queipo de Llano, general jefe del Ejército del Sur, propuso esta medida patriótica para, teóricamente, evitar o paliar el hambre de los más desfavorecidos con un esfuerzo cristiano, católico, en favor de ellos. En realidad, fue una forma de subvencionar al propio ejército en el Alzamiento Nacional”. [3]

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El BOE de 3 de noviembre de 1936 decía lo siguiente:

"Gobierno General

Ordenes 

Las múltiples atenciones beneficas a que un Estado moderno y católico debe hacer frente, para que no quede ningún ciudadano suyo sin alimento diario y recoja en su seno a los huérfanos para hacer de ellos hombres amantes de Dios y de su Patria; atenciones que, si periódicamente se agravan al aproximarse el invierno, en el venidero han de incrementarse enormemente con los trastornos de orden familiar que llevará anejos la liquidación de la campaña salvadora de nuestra amada Patria, produciendo múltiples casos de orfandad desvalida, ancianidades y viudedades indigentes, a las cuales habrá de atender el esfuerzo del Gobierno del Estado, precisa, con la cooperación ciudadana, arbitrar medios de carácter general con que atender a los servicios tan inaplazables, dotando con ellos al Gobierno General como organismo oficial encargado de regir los intereses de la beneficencia pública. Y teniendo la absoluta seguridad de interpretar el sentir de los buenos católicos españoles, este Gobierno General se ha servido disponer:

Artículo 1º. Con destino a los fines benéficos de establecimiento de comedores de asistencia social, jardines de la infancia, casas-cunas, Gotas de Leche, Orfelinatos e Instituciones análogas, se crea en todo el territorio sometido a nuestro Glorioso Ejército los días «Del Plato único», que tendrán lugar el 1 y el 15 de cada mes, empezando a regir desde el día 15 de noviembre próximo.

Artículo 2º. Por este Gobierno General se dictarán las instrucciones necesarias para llevar a la práctica la presente Orden.

Valladolid 30 de octubre de 1936. = El Gobernador General, Fermoso".

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    El Boletín Oficial de la Provincia de Málaga de noviembre de 1936 decía lo siguiente:

 "Boletín Oficial de la Provincia de Málaga

Gobierno Civil 


Instrucciones para la recaudación del “Día del Plato Único

Primera. 

En cumplimiento de lo dispuesto por el Excmo. Sr. Gobernador General del Estado, el día 1 de diciembre se servirá en todos los hogares de esta provincia, tanto en la comida como en la cena, un solo plato, acompañado de pan y fruta.

Solo en casos de enfermedad o régimen especial podrá exceptuarse esta obligación.

Segunda. 

Cada cabeza de familia contribuirá con la cantidad equivalente a la diferencia entre el coste del plato único y el de las comidas habituales.

Dicha aportación se destinará íntegramente a Beneficencia y Auxilio Social.

Tercera. 

El día 2 de diciembre, las comisiones recaudatorias, debidamente acreditadas, visitarán los domicilios para entregar un recibo, en el cual cada familia consignará la cantidad que estime oportuna.

La cifra fijada servirá de tipo orientador para las sucesivas recaudaciones.

Cuarta. 

Se ruega a los cabezas de familia que tengan preparada la cantidad correspondiente para facilitar la labor de las comisiones.

En caso de ausencia del domicilio, deberán entregar su aportación en la Subdelegación de su distrito, evitando nuevas visitas.

Quinta. 

Se advierte que quienes no cumplan lo dispuesto respecto al “Día del Plato Único” serán objeto de publicación de sus nombres en la prensa local, sin perjuicio de las sanciones económicas que procedan.

Málaga, noviembre de 1936 

El Gobernador".

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        En 1937, se cambió el “Día de Plato único” a los viernes.

     Uno de los pilares fundamentales en los que se sustentaba el régimen franquista era la Iglesia y para hacer que los católicos se sintieran más a gusto, ya que el viernes era el día en que tradicionalmente se abstenían de comer carne y solían hacer comidas más frugales (recordemos que en el segmento de la población acomodada y católica, también era el día en que repartían las limosnas a los pobres a la puerta de sus casas). Al trasladarlo a ese día, el régimen daba un golpe de efecto al alinearlo con una práctica religiosa ya existente y de gran tradición. En plena Guerra Civil, el bando sublevado buscaba presentarse como el defensor de la España católica. Alinear una medida pública con una práctica religiosa reforzaba ese mensaje. También en esa fecha, se creó el “Día sin postre” con el mismo fin que el anterior.

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[...]A pesar de esta prolija y flexible regulación del “Día de Plato único”, la aplicación de la norma encontró nuevas complicaciones que no habían sido previstas anteriormente. Así, al Gobierno General llegaron algunas reclamaciones con motivo de que en la vigilia de Témporas del mes de septiembre del año 1937, el viernes de esta fecha litúrgica (que coincidió con el día 17 de dicho mes), en algunos hoteles y restaurantes no se ofreció como “Plato único” uno de pescado o de verdura, lo que impidió el cumplimiento de la vigilia propia de tales fechas. Y como era previsible que en el futuro volviera a plantearse esa situación, el Gobernador General resolvió dictar una nueva orden, con fecha de 21 de septiembre, en la que se recordaba que los dueños de establecimientos de comidas tenían la obligación, fijada en la anterior orden de 18 de marzo, de ofrecer los días de “Plato único” tres platos a elegir, de carne, de verdura y de pescado, y en consecuencia se encarecía a los Gobernadores civiles y a los Alcaldes la adopción de las medidas necesarias para garantizar la observancia de la norma, a fin de amparar el derecho de los comensales que prefirieran en dichos días comer de vigilia, conforme a sus sentimientos religiosos.
A las reclamaciones por no ofrecerse un plato de pescado en la vigilia de Témporas siguió la previsión de que un similar conflicto de orden moral podría surgir en la Cuaresma próxima, al coincidir los viernes de abstinencia con la obligada oferta de un menú adecuado a las fechas, lo que podría no resultar factible para determinados establecimientos, sobre todo para aquellos que tenían más facilidad para ofrecer platos de carne que de pescado [...]" [4]

    

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    Trasladar el “Día de Plato único” a los viernes no gustó mucho a los hoteleros porque la mayoría tenían dificultades para ofrecer un plato de pescado y satisfacer la demanda de los católicos en la vigilia toda vez que presentar un menú con carne les era más fácil, por todo ello, la Federación Nacional Hotelera de España, solicitó al Gobierno Central que estudiara la posibilidad de trasladar ese día a otro de la semana que no fuera viernes, y el Gobierno en la línea de lo expuesto en párrafos anteriores, accedió a pasarlo al jueves, armonizando con ello el sentimiento católico, disponiendo con orden 13 de enero de 1938 que a partir de primero de febrero el “Día de Plato único” se cumpliera todos los jueves del año [4] 

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El Diario Vasco

    “[...]Comparando la desproporción de cantidades recaudadas por cada uno de los dos sistemas, se comprende que el “Día sin postre” fuera el primero en desaparecer, pues el volumen de lo que a través de él se percibía no compensaba el esfuerzo desplegado en aras de una gestión eficaz: un decreto de 9 de noviembre de 1939 determinó que a partir del siguiente 1 de diciembre el importe del “Día sin postre” dejaría de considerarse como integrante del fondo del Subsidio al combatiente, al tiempo que se declaraba suprimido [...]”. [4 ]



    En 1940, el “Día de Plato único” sufrió otro cambio en el día de la semana. Al ser el domingo día de descanso laboral, la Comisaría General de Abastos consideró que el lunes sería más apropiado ya que había más problemas de suministro, especialmente de carne y sugirió al Gobierno que se cambiara a ese día, por tanto, el 18 de abril de 1940 se dispuso que se cumpliera a partir del día 1 de mayo.

El salón de Cris, blogspot.

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    El “Día de Plato Único” nunca cumplió las expectativas ni alcanzó el objetivo que sus creadores habían previsto, por lo que la ley del 22 de enero de 1942 puso fin a su existencia, entrando en vigor el 1 de febrero de ese mismo año.

El Español
El Diario Vasco

     Resulta difícil entender el hecho de que el régimen franquista, desde un despacho cómodo, dedicara tiempo y tinta a regular el llamado “Día de Plato Único”, teniendo en cuenta la precariedad que había en los hogares de los estratos más pobres de la sociedad. Para las clases más desprotegidas, aquel “plato único” no era una medida excepcional, sino la única realidad posible: un plato cuando había suerte —y demasiadas veces, ni eso— mientras la Guerra Civil, sangrienta y fratricida, les arrebataba no solo el pan, sino cualquier atisbo de dignidad. Que se pretendiera institucionalizar lo que para muchos, era simple supervivencia, fue una canallada: es una prueba más de la distancia entre quienes estaban en el poder dictando normas represivas y quienes apenas sobrevivían bajo ellas.


· REFERENCIAS
[1] Ok.Diario.
[2] Spanish Civil Word, virtual museum.
[3] El País
[4] ALEJANDRE GARCÍA, Juan Antonio. Las recaudaciones de naturaleza fiscal en los primeros años del Franquismo.
·BIBLIOGRAFÍA
ALEJANDRE GARCÍA, Juan Antonio. Las recaudaciones de naturaleza fiscal en los primeros años del Franquismo.