Antonio Guerrero Reyes (Estepona17-8-1919- Gusen, Austria 6 -11-1941). Un joven esteponero en la derrota, el exilio y la deportación alemana, que como tantos españoles fueron exterminados en campos de concentración nazis.
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| Antonio Guerrero Reyes Archivo fotográfico: Carmen Guerrero Hurtado |
Hay historias que permanecen dormidas durante décadas, escondidas en la memoria local, esperando a que alguien las recuerde de nuevo. La del joven esteponero Antonio Guerrero Reyes, es una de ellas. Durante años – mi infancia- apenas supe de él más que una frase suelta, algo que recuerdo muy vagamente mencionada por mis padres. Entonces no fui consciente de que detrás de aquel nombre había una vida que merecía ser contada.
Este trabajo nace de esa necesidad: la de rescatar del olvido a un muchacho de nuestro pueblo que, como tantos otros, fue arrastrado por la guerra, el exilio y finalmente por la maquinaria de exterminio nazi. Antonio tenía solo 22 años cuando murió en Güsen, un sub campo de concentración en Austria a cinco kilómetros de Mauthausen. Su madre, “señá Antonia”, nunca supo dónde acabó su hijo.
Lo que aquí presento es el resultado de una investigación que me ha llevado por archivos franceses, bases de datos de deportados, documentos militares, testimonios académicos y memorias locales (aún no he acabado la investigación). He contado con la valiosísima ayuda de los trabajos de los investigadores Albán Sanz, y Juan Francisco Colomina Sánchez.
Este artículo únicamente pretende ser un acto de memoria. Un intento de devolver a Antonio su nombre, su rostro, su familia, su calle, su vida. Y también una invitación a que el Consistorio de Estepona, como tantos otros municipios han hecho, reconozca públicamente a sus vecinos víctimas del Holocausto. Porque mientras sigamos recordándolos, ellos seguirán formando parte de nosotros.
Antonio Guerrero Reyes nació en Estepona el 17 de agosto de 1919. Vivió en la calle Casares, en un hogar humilde y muy conocido en el barrio por el apodo familiar de Los Palmeros.
Era hijo de Antonia Reyes Macías, “señá Antonia”, y de Diego Guerrero Márquez. La madre, una mujer muy querida en el vecindario, vendía chumbos en los calurosos meses de verano en la puerta de su casa.
Hace años, muchas familias de agricultores exhibían en las puertas de sus casas los productos de su campo —la necesidad obligaba—, y así, con la venta directa del productor al comprador, obtenían un beneficio algo mayor para sostener economías tan precarias como la de Los Palmeros, que tenían que alimentar a nueve bocas.
De "señá" Antonia Reyes conservo un recuerdo muy vivo: la veo aún en su umbral, cortando con precisión los chumbos para quitarle la piel antes de echarlos en mi fiambrera, con aquel rostro arrugado que parecía llevar grabado el peso de una vida dura. Hoy pienso que quizá muchas de esas arrugas nacieron del dolor de no saber nunca qué fue de su hijo exiliado en Francia.
Antonio formó parte de una familia numerosa: José, Juana, Francisca, Diego, Manuel y Antonia, esta última con una discapacidad física severa (cifosis) que vivió siempre con su madre.
Se afilió a la UGT y marchó de voluntario al frente. Estuvo combatiendo los tres años que duró la Guerra Civil y, debido a su militancia de izquierda, tras la derrota republicana se exilió en Francia en 1939.
Como tantos exiliados españoles, cuando atravesó los Pirineos lo hizo en unas condiciones muy extremas: caminando durante días, sin apenas comida, bajo la nieve y el frío de febrero de 1939, junto a columnas interminables de mujeres, ancianos, niños y combatientes derrotados. Al llegar a Francia, lejos de encontrar refugio, fue internado en el campo de Argelès sur Mer, un enorme recinto improvisado en la playa, cercado con alambre de espino, sin barracones, sin agua potable y sin servicios básicos. Allí, sobre la arena y a la intemperie, miles de republicanos sobrevivieron como pudieron entre el hambre, las enfermedades y el abandono. Ese fue el primer destino de Antonio en su largo camino hacia el exilio y la deportación.
Antonio entró a formar parte de las Fuerzas Armadas francesas y fue incorporado oficialmente a la 34ª CTE (Compañías de Trabajadores Extranjeros) al mando del capitaine Mallinjoud el 1 de abril de 1939, fecha en la que esta unidad quedó constituida en Saint Cyprien, bajo la autoridad de la 6ª Armada francesa, en la región militar de Dauphiné Savoie. Desde allí, la compañía fue trasladada a Saint Jean de Maurienne, en los Alpes, donde trabajó en obras de montaña cerca de la frontera italiana.
Las Compañías de Trabajadores Extranjeros (CTE), unidades creadas por el Estado francés para organizar a los miles de refugiados españoles que habían cruzado la frontera, no eran unidades de combate, sino grupos militarizados de trabajo forzoso dedicados a abrir carreteras, levantar fortificaciones, limpiar bosques o mantener infraestructuras en zonas estratégicas. Los españoles, considerados “indeseables” pero necesarios como mano de obra, vivían en barracones precarios, sometidos a disciplina militar y a jornadas extenuantes.
Antonio permaneció en la CTE 34 al menos hasta el 10 de julio de 1939.[1]. Compartió destino con otros dos malagueños: Antonio Pérez Galindo y Juan Verdún Verdún [2].
Durante la ofensiva alemana de junio de 1940, la 34ª CTE fue desbordada en la región de Haute Marne. Antonio fue capturado y registrado en el Frontstalag 123 de Langres, uno de los campos de tránsito que el ejército alemán creó en territorio francés para clasificar y retener a los prisioneros no alemanes. Estos Frontstalags funcionaban como centros de identificación y distribución: allí se registraba a los detenidos, se les asignaba un número y se decidía su destino posterior, ya fuera un Stalag en Alemania o un campo de trabajo. Las condiciones eran duras, con hacinamiento, escasez de alimentos y trato degradante, especialmente para los españoles, considerados apátridas por el régimen franquista. Ese fue el lugar donde Antonio quedó oficialmente registrado antes de ser enviado a Alemania.
Su nombre aparece en la Lista Oficial de Prisioneros de Guerra Franceses publicada en Gallica el 21 de octubre de 1940.
Tras el campo de Langres, fue enviado al Stalag X B Sandbostel cerca de Bremen (Alemania), un campo de tránsito de prisioneros de guerra donde quedó registrado con número 84570.
El 3 de marzo de 1941, Antonio fue deportado al campo de concentración de Mauthausen, donde recibió el número 3432.
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| Prisioneros realizando trabajos forzados en el campo de concentración de Mauthausen. Archivo: United States Holocaust Memorial Museum. |
El 30 de junio de 1941 fue trasladado al subcampo de Güsen, a cinco kilómetros de Mauthausen, donde funcionaban los hornos crematorios y las condiciones de trabajo y exterminio eran aún más brutales.
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| Prisioneros ascendiendo con pesados bloques de piedra por la famosa y tristemente conocida como la Escalera de la Muerte, en el campo de concentración de Mauthausen. Archivo: Alemania Federal-Wikimedia. |
En Gusen quedó registrado con el número 12950 donde murió el 6 de noviembre de 1941, con sólo 22 años.
Recordemos que Franco declaró apátridas a los exiliados republicanos y, en todo momento estuvo informado del desgraciado destino que les esperaba a la mayoría de ellos.
“Señá Antonia” nunca llegó a saber dónde murió su hijo.
Antonio fue uno de los 140 malagueños asesinados en los campos de concentración nazis. La mayoría murieron como prisioneros de guerra, sin patria, sin identidad, reducidos a un número.[3]
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| Antonio Guerrero Reyes Archivo fotográfico: Carmen Guerrero Hurtado |
“[…]Al menos 2.100 malagueños fueron internados en los distintos campos de internamiento del sur francés. Poco después, con el estallido de la II Guerra Mundial, muchos de ellos fueron enrolados en las Compañías de Trabajo, unidades militares dedicadas al mantenimiento, obras y fábricas de guerra. […] Fueron muchos los malagueños enrolados en estas unidades, que sufrieron en primer término la avanzada de las tropas alemanas sobre Francia en junio de 1940. Capturados muchos de ellos, fueron enviados a los campos de prisioneros alemanes para ser posteriormente deportados a los campos de concentración y exterminio que creó la Alemania nazi. Fueron los casos de Antonio Pérez Galindo, nacido en Vélez-Málaga el 17 de marzo de 1911. Maestro de profesión, cruzó la frontera en febrero de 1939 y fue internado en el campo de Argeles. Junto a Antonio Pérez viajaron Juan Verdún Verdún (Campillos, 1893) y Antonio Guerrero Reyes (Estepona, 1919). Los tres estaban enrolados en 34ª Compañía de Trabajo en Saint-Jean-de-Maurienne, cerca de la frontera italiana. Hechos prisioneros por las tropas alemanas, fueron enviados al campo de prisioneros de Sandbostel, al norte de Alemania, para ser deportados en marzo de 1941 al campo de concentración de Mauthausen. Antonio Pérez Galindo, Juan Verdún Verdún y Antonio Guerrero Reyes fueron compañeros en la derrota republicana, en el exilio y en la muerte. Pérez Galindo falleció en el campo de Gusen el 1 de marzo de 1943. En 1941, con unos días de diferencia, lo hicieron Juan Verdún (28 de octubre) y Antonio Guerrero (6 de noviembre). Ellos fueron solo tres de los 140 malagueños que fallecieron en los campos de exterminio nazi. La mayoría fueron prisioneros de guerra que fallecieron con un número tatuado, sin identidad y sin patria […]”.[4]
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| Archivo del libro Andaluces en los campos de Mauthausen de Sandra Checa, Ángel del Río y Ricardo Martín. |
El 27 de enero se conmemora el Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto. Son muchos los municipios de España que, además de sumarse a esta jornada de recuerdo, dieron un paso más reconociendo a las víctimas locales del Holocausto, mediante la colocación de placas en las calles con los nombres de sus vecinos deportados y asesinados.
Sería un acto de justicia que el Ayuntamiento de Estepona se uniera a esta iniciativa, reconociendo y honrando la memoria de este joven esteponero, víctima del horror nazi.
Fuentes
· Catálogo editado con motivo de la exposición, La Desbandá,1937. De Málaga a los Pirineos, organizada por el Ministerio de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, con la Universidad de Málaga y la Fundación Unicaja, en cuya sede de Málaga se inauguró el 9 de septiembre de 2022.
· Fondatión pour la Memoire de la Deportatión.
• Mémoire des Hommes (Service Historique de la Défense, Francia).
• BnF Gallica – Bibliothèque Nationale de France (listas oficiales de prisioneros de guerra, 1940).
• Arolsen Archives – International Center on Nazi Persecution.
• Mauthausen Memorial (Austria).
• BOE – Relación oficial de españoles fallecidos en campos nazis.
• Albán Sanz, administrador de la web Las CTE (Compañías de Trabajadores Extranjeros).
· Buscar Combatientes. Buscador de la guerra civil española.
· Gencat. Banco de la Memoria Democrática.
· Las CTE 39-40.
· Memoires de Hommes. Portal Cultural del Ministerio des Armèes et des anciens combattants.
· PARES. Portal de Archivos Españoles.
· Servicio Histórico de la Defensa francés (SHD) Centro de archivos de Vincennes. Ministéres des Armées.
Referencia
[1] Albán Sanz
[2,3,4] Juan Francisco Colomina Sánchez, de la Universidad de Almería.
Bibliografía
· COLOMINA SANCHEZ, Juan Francisco. De Málaga a los Pirineos El largo exilio de los malagueños
Agradecimientos
A la doctora-profesora de la Universidad de Málaga, Lucía Prieto Borrego, por su generosidad al hacer público dicho catálogo y a mi adorable amiga, Carmen Guerrero Hurtado por facilitarme la fotografía de su tío Antonio.
Archivo fotográfico.
· Mari Silva Sánchez.
· Carmen Guerrero Hurtado
· National Archive and Records Administration, College Park, Md.
· Alemania Federal-Wikimedia.
· United States Holocaust Memorial Museum.









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