Los fielatos y los arbitrios en Estepona: memoria de un control fiscal que marcó una época.
![]() |
| Fielato o Punto de los ramistas en el puerto, frente a los pisos de la Caja de Ahorros de Ronda. Archivo de Juan Andrés Gaitán. |
Introducción
A lo largo de varios siglos, los fielatos formaron parte del paisaje cotidiano de pueblos y ciudades en toda España. Estos pequeños puestos de control, situados estratégicamente en los accesos urbanos, servían para vigilar la entrada de mercancías y recaudar los arbitrios municipales, un sistema fiscal que llegó a convertirse en la principal fuente de ingresos de muchos ayuntamientos.
Fielato era el nombre popular que recibían en España las casetas donde se cobraban los arbitrios y tasas municipales aplicados al tráfico de mercancías. Su denominación oficial, sin embargo, era la de estación sanitaria, ya que además de su función recaudatoria servían para ejercer cierto control higiénico sobre los alimentos que entraban en las ciudades. El término fielato procede del fiel, la balanza utilizada para pesar los productos sujetos al peaje. En la actualidad, estos antiguos fielatos han sido sustituidos por otros mecanismos de control y fiscalidad. [1]
Los fielatos en España: origen y evolución
Los fielatos se remontan a mediados del siglo XVI. En Madrid, el impuesto sobre consumos aparece ya en tiempos de Felipe II, quien autorizó al municipio a cobrar tasas sobre determinadas mercancías para financiar obras públicas. Sin embargo, fue Felipe IV quien, hacia 1630, impulsó definitivamente este sistema fiscal. La corona, endeudada por los conflictos europeos, permitió a Madrid y a otras ciudades cobrar estos impuestos para compensar la falta de liquidez.
Con el tiempo, los arbitrios se convirtieron en la principal fuente de ingresos municipales. Las puertas y portillos de las ciudades eran lugares idóneos para instalar los fielatos, donde los dependientes municipales revisaban mercancías y expedían adeudos, como si se tratara de pequeñas aduanas interiores.
![]() |
| Pisos de la Caja de Ahorros de Ronda. A la izquierda, podemos ver la caseta de los ramistas. Archivo de Juan Andrés Gaitán. |
Pero, como suele ocurrir, hecha la ley, hecha la trampa. Surgió el matute, el contrabando local, y con él los matuteros, que intentaban introducir mercancías antes del amanecer para evitar el pago de impuestos. La picaresca se extendió por toda España, y el término matute se convirtió en sinónimo de contrabando. [2]
Los arbitrios en Estepona durante la posguerra: control, supervivencia y memoria
En Estepona, los fielatos -conocidos aquí popularmente como puntos de ramistas- desempeñaron un papel fundamental en el control del comercio y en la vida diaria de nuestros vecinos. Gracias a las actas municipales, podemos reconstruir, aunque sea de forma parcial, como funcionaban, dónde estaban situados e incluso algunos episodios curiosos relacionados con las personas que trabajaban en ellos. Con este artículo quiero ofrecer unas pequeñas pincelada -ya que la información disponible es muy limitada- que nos ayuden a entender cómo operaban estos puestos y qué importancia tuvieron para el municipio.
En la Estepona de los años cuarenta, aún marcada por la escasez y el racionamiento, los arbitrios municipales eran esenciales para financiar al Ayuntamiento. Estos impuestos gravaban la entrada de mercancías al término municipal y se cobraban en los mencionados puestos de control situados estratégicamente para interceptar cualquier producto que pudiera generar ingresos o escapar al control del Estado franquista.
![]() |
| Otra perspectiva de la caseta de ramistas del puerto desde el lado opuesto a la anterior. Archivo de Juan Andrés Gaitán. |
En una economía agrícola y pesquera como la esteponera, los arbitrios eran impopulares e injustos, pues afectaban incluso a artículos de primera necesidad. El Estado necesitaba controlar la circulación de alimentos para mantener el sistema de cartillas de racionamiento. El estraperlo, muy extendido en la comarca, obligaba a reforzar la vigilancia en caminos, carreteras y puertos.
El equivalente esteponero del término matuteras lo recojo en mi artículo Léxico esteponero - podéis consultarlo en el enlace Estepona y esteponeros: Léxico esteponero. - como haramperas, con h aspirada. Se trata de una palabra absolutamente local, profundamente arraigada entre quienes hemos nacido aquí y tenemos ya una cierta edad.
Los caminos que bajaban de los cortijos y huertas —sobre todo desde el Guadalmansa, el Padrón o el Velerín— eran puntos especialmente vigilados. Por allí pasaba buena parte del tránsito rural, y en ese tramo se encontraba la caseta del punto de ramistas de la Cala.
Qué eran los arbitrios y por qué existían
Los arbitrios municipales eran impuestos locales muy comunes en España hasta mediados del siglo XX. Se aplicaban a los productos que entraban en el municipio: alimentos, bebidas, materiales de construcción, ganado, carbón, vino, aceite, pescado, carne, fruta y prácticamente cualquier mercancía susceptible de generar ingresos.
Qué eran las casetas de arbitrios y cómo funcionaban
Las casetas de arbitrios eran pequeños edificios -a veces simples garitas- donde se cobraban las tasas municipales. Allí se controlaba la entrada de mercancías, registraban los productos y sus cantidades, se expedían recibos oficiales y se vigilaba el abastecimiento en plena época de racionamiento. Dependían de la oficina de Arbitrios, Rentas y Exacciones y abrían desde las seis de la mañana hasta las diez de la noche. Fuera de ese horario no podía entrar mercancía alguna en la villa. Estas casetas funcionaban como auténticas aduanas locales con sus libros de registro y recibos oficiales.
El procedimiento era siempre el mismo: el titular declaraba los víveres o mercancías que transportaba —a pie, en montura, en carro o en vehículo a motor—, el oficial comprobaba la carga, la anotaba en el libro y calculaba el impuesto correspondiente, entregando un recibo para el control posterior.
Los ramistas encargados de examinar carros y mercancías, utilizaban un instrumento metálico largo- una especie de varilla o aguja de registro- diseñado para atravesar sacos de grano, fardos, serones o cualquier carga sospechosa, con el fin de detectar posibles productos de estraperlo sin necesidad de abrirlos.
Los pescadores también estaban obligados a pesar y registrar la captura antes de entrar a la lonja. El pescado era un producto muy codiciado en el mercado negro, y cualquier irregularidad podía suponer una sanción.
Los fielatos de Estepona: ubicaciones y testimonios documentales y orales
Gracias a las actas municipales, conocemos la existencia y ubicación de varias casetas:
La caseta del Montecillo (1938)
El acta del 11 de mayo de 1938 menciona un caso de dejación de funciones por parte de los vigilantes, al permitir la entrada y salida de dos cabras sin pagar los derechos correspondientes. Transcribo literalmente lo que decía al respecto esa acta: “[…] Y con referencia a la comunicación del Sr. Administrador de Arbitrios, fecha de ayer, participando que por el punto de Montecillo entra y salen diariamente dos cabras del vecino Rafael López Montero sin la debida autorización y, sin haber satisfecho los derechos correspondientes, la Corporación acordó, se le oficie diligencia de reprensión a los vigilantes que no cumplen las órdenes de la Administración, haciéndoles saber que en caso de reincidir les serán impuestas las multas correspondiente, y persistir en la desobediencia, se le instruirá expediente de destitución […]”.
En esta misma acta, aparece otro caso muy curioso en otro caso de dejación de sus funciones con un vigilante de estas casetas que transcribo literalmente: “[…] Terminados los asuntos del Orden del día, pasó la Comisión Gestora a constituirse en sesión secreta, para tratar del expediente tramitado por el Sr. Gestor Don Cándido Ortiz Lozano, a virtud de parte del Sr. Administrador accidental de Arbitrios, contra ¿…?, Vigilante interino de dicha dependencia, procediendo acto seguido a la lectura de cuantas diligencias contiene, quedando enterada;y=
Resultando: Que hallándose dicho Vigilante de servicio en el Punto denominado del Faro en la noche del 16 al 17 de Abril próximo pasado extrajo de una garrafa de vino que tenía en depósito, y, concepto de tránsito, litro y medio, aproximadamente bebiéndolo y embriagándose, en cuyo estado permaneció acostado en la caseta, y por tanto, sin atender al servicio de vigilancia a que estaba obligado por su referido cargo.
Resultando: Que el expresado Vigilante interino ¿…? es habitual el vicio de la bebida.
Resultando: Que también es reincidente, y
Considerando: probadas las faltas cometidas de la vigente Ley Municipal de 31 de Octubre de 1935, La Comisión Gestora de este Municipio compuesta de nueve vocales, por unanimidad de los dichos concurrentes a la reunión, y de conformidad con el dictamen del Sr. Gestor instructor, acuerda la destitución del cargo de Vigilante interino de la Administración de Arbitrios a ¿…? que la venía desempeñando, notificándose al interesado para su conocimiento y efectos procedentes[…]”.
![]() |
| Otra perspectiva de la avenida San Lorenzo, el cauce del río Monterroso y las instalaciones de la Eléctrica San Lorenzo S.A. Archivo extraído de Facebook sin referencia |
El acta del 17 de abril de 1940 recoge la adjudicación de la caseta de la Cala y su construcción, al maestro albañil Miguel Sánchez Pérez, tras quedar desiertas dos subastas previas. Transcribo literalmente lo que decía al respecto esa acta: “[…]Con lectura íntegra quedó enterada la Corporación de un escrito de Miguel Sánchez Pérez, maestro albañil, fecha catorce de los corrientes, exponiendo, que se compromete a efectuar la construcción de la caseta del Resguardo de Arbitrios del punto de la Cala, de acuerdo con el plano y pliego de condiciones y con la sola supresión de la ventana del lado de Poniente y variación de la forma de la balaustrada de adorno de la azotea y en el precio de dos mil cuatrocientas pesetas, sin cargo de gastos de proyecto, anuncios y de cualquier otra clase, que serán de cuenta de este Ayuntamiento visto el expediente instruido en el que consta que en las dos subastas celebradas los días ocho y diez y ocho de Enero último no se han presentado licitadores técnicos ni de maestros albañiles como estaba anunciado por edictos fijados en los lugares de costumbre de esta localidad y ejemplar del Boletín Oficial correspondiente al día diez y siete de Diciembre del pasado año 1939, declarándose desiertas en sesión de diez y nueve del citado mes de Enero, y resultando alterados, en la actualidad, los precios de jornales y materiales que sirvieron de base al presupuesto de dicha obra formada en el año 1935, y de absoluta necesidad su ejecución, por unanimidad acordó la Municipalidad acceder a lo solicitado por el referido maestro albañil Sr. Sánchez Pérez dado no contar este Ayuntamiento con personal adecuado para realizar la construcción por administración, participándose al interesado para su conocimiento, y hallándose caducada la autorización concedida en 6 de Noviembre de 1937 por el Sr. Ingeniero Jefe de Obras Públicas, solicítese su revalorización, a los efectos preceptuados y con el fin de que se inicien las expresadas obras a la mayor brevedad[…]”.
Por el acta del 9 de octubre de 1940, podemos saber a ciencia cierta dónde estuvo situada la caseta de Resguardo de Arbitrios del Monterroso. Esta caseta se construyó apoyada en la cerca de la fábrica de la Eléctrica San Lorenzo, con condiciones específicas para no cargar peso sobre su muro. Transcribo literalmente lo que decía esa acta: “[…]La Municipalidad, quedó enterada de la comunicación del Sr. Presidente del Consejo de Administración de la Eléctrica San Lorenzo, S.A., fecha 3 del actual participando, que accediendo a lo interesado por esta Corporación Municipal en 24 de Septiembre último, dicho consejo se complace en conceder permiso para apoyar en la cerca de su fábrica los muros de la caseta proyectada construir por este Ayuntamiento para el personal de Resguardo de Arbitrios del Punto de Monterroso con la salvedad de que la carga de cubierta o de pisos de la caseta, no se apoye en el expresado muro de cerramiento, ni que los de la indicada caseta puedan constituir medianía con el mismo, en ningún tiempo ni ocasión […]”.
También existían otros puntos de ramistas que yo desconocía y que han llegado hasta nosotros gracias a testimonios orales. Aparecen recogidos en el interesante artículo del blog Avatares de Paco Medina, donde se mencionan los del Calvario, el Camino de los Molinos y el de la calle Casares. Pueden consultarlo aquí: Avatares: El presupuesto del Ayuntamiento de Estepona en 1935
El final de los arbitrios
La desaparición de los arbitrios fue un proceso lento. Con el desarrollismo de los años sesenta, la mejora de las carreteras y la llegada del turismo, estos controles fiscales dejaron de tener sentido. A mediados de la década de 1960 comenzaron a cerrar las casetas, y muchas terminaron derribadas. En Estepona no queda ninguna en pie, solo persiste el recuerdo y las fotografías Juan Andrés Gaitán.
Para quienes vivieron aquella época, los arbitrios siguen evocando el miedo y la vigilancia propios de los tiempos de la escasez. También recuerdan la figura del ramista y las mil historias de supervivencia que, aunque eran en momentos difíciles, hoy se recuerdan con humor gracias a la imaginación desbordante que muchos desarrollaron para camuflar artículos y eludir el impuesto. La imaginación agudizaba el ingenio. Más que un delito, era una forma de salir adelante. Huevos escondidos, pescado camuflado, atajos improvisados… todas esas tretas forman ya parte del imaginario local.
Conclusión
Como suele ocurrir, la cuerda siempre se rompe por el lado más débil. En unos años marcados por la necesidad y una hambruna devastadora, fueron precisamente los más humildes quienes cargaron con el peso de un impuesto tan impopular como injusto, que gravaba artículos de primerísima necesidad. Mientras las clases altas apenas notaban su existencia, la gente sencilla debía pagar por lo que garantizaba su supervivencia y contener la respiración cada vez que su carro o caballería se detenía ante una caseta, pidiéndole a Dios que la implacable aguja no atravesara un saco que llevara algo ilegal en su interior.
REFERENCIAS
[1] PitBox Blog
[2] Historias Matritenses blogspot
FUENTES
· Historias Matritenses blogspot, de Ricardo Márquez y José Manuel Seseña.
·Web, Cuentos de Cine de José Fidel López.
· La Nueva España.
·Valladolid, la mirada curiosa.
· VigoÉ






No hay comentarios:
Publicar un comentario