Correspondencia entre Anita Gil Chacón y José Luis Estrada Segalerva sobre el torero esteponero Francisco Gil Chacón.
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| Francisco Gil Chacón. Autor: Miguel Ramírez. Archivo: Teresa Janeiro |
La historia de Estepona está llena de personajes que marcaron para siempre la memoria del pueblo. Entre ellos destaca el malogrado torero esteponero Francisco Gil Chacón, conocido aquí como Frasquito Gil, un joven valiente y carismático cuya prometedora carrera quedó truncada de forma trágica el 24 de junio de 1935, día de San Juan y primero de feria, cuando sufrió un fatal accidente en la plaza de toros de Estepona al clavarse accidentalmente su propio estoque en una arteria de la pierna derecha.
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| Archivo: Mariano Cabanillas |
Este trabajo tiene un material absolutamente excepcional: las cartas inéditas que intercambiaron su hermana, Anita Gil Chacón, y José Luis Estrada Segalerva, figura destacada de la vida política y cultural malagueña, quien quiso incluir un capítulo dedicado a la vida de Frasquito en un libro que tenía en mente escribir titulado Toreros malagueños de todos los tiempos.
José Luis Estrada Segalerva (1906–1976)
Figura destacada de la vida política, cultural y empresarial malagueña, fue abogado; empresario de la industria de la caña de azúcar; alcalde de Málaga; miembro del Sindicato Nacional del Azúcar; procurador a Cortes durante tres legislaturas del período franquista; escritor y poeta; inspector técnico fiscal del Estado; presidente del Club Deportivo Málaga; miembro del grupo fundador de Falange Española en Málaga; Jefe del Sindicato Nacional del Seguro y presidente de la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo. Era hijo de José Estrada y Estrada, ministro de Gracia y Justicia en el gobierno de Berenguer.
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José Luis Estrada Segalerva. Fotografía extraída de su libro Personajes de Málaga, vía blog Personajes malagueños que aún no habiendo nacido en nuestra ciudad, formaron parte de ella. |
Estas cartas, donde relata recuerdos familiares y anécdotas vividas, son un testimonio escrito único sobre la vida de este torero. Gracias a la generosidad de quienes han conservado este legado, hoy podemos acercarnos un poco más a la figura de Frasquito, al cariño inmenso que su familia le profesó y a la admiración de su pueblo.
La figura del torero esteponero Francisco Gil Chacón ocupa un lugar destacado en la memoria taurina local. Nacido a comienzos del siglo XX (el 4 de abril de 1909), su carrera —marcada por un estilo valiente y una personalidad arrolladora— se vio truncada el 24 de junio de 1935, cuando sufrió una herida mortal durante una corrida en la plaza de toros de Estepona. Décadas después, entre 1968 y 1972, su hermana Anita mantuvo correspondencia con José Luis Estrada Segalerva (1906–1976), figura relevante de la vida cultural malagueña. Estrada, que preparaba la obra anteriormente citada Toreros malagueños de todos los tiempos, solicitó información biográfica, fotografías y documentos con la intención de dedicarle un capítulo.
En el Libro de Actas del Pleno del Ayuntamiento de Estepona, en la sesión celebrada el 27 de junio de 1935, consta una reseña referente al fallecimiento del novillero. La transcribo a continuación: " Pésame muerte Gil Chacón. Asimismo, se tomó por unanimidad el acuerdo de hacer constar en acta el sentimiento de la Corporación por la muerte del valiente y pundonoroso novillero, hijo de este pueblo, Francisco Gil Chacón, y que este acuerdo fuese comunicado oficialmente a la familia".
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| Archivo Histórico Municipal de Estepona |
Las cartas de Anita redactadas con la espontaneidad y el sabor lingüístico propios de la Estepona de su época - para ser una señora que nació a principios del s. XX donde el nivel de analfabetismo era muy alto, escribía con una buena redacción-, constituyen hoy un valioso documento histórico. En ellas relata la infancia de su hermano, sus inicios, anécdotas familiares, triunfos en plazas de Andalucía y Levante, así como los dramáticos acontecimientos que rodearon su muerte y el profundo impacto que esta causó en su familia.
A pesar del interés de Estrada y del abundante material recopilado, todo indica que el libro nunca llegó a ver la luz, probablemente debido a la amplitud del proyecto y al fallecimiento del autor en 1976. La correspondencia conservada permite reconstruir un poco más la figura de Frasquito.
El 14 de marzo de 1968, Estrada envió una carta a Anita solicitando documentación sobre su difunto hermano. A continuación reproduzco su contenido:
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| Archivo: Mariano Cabanillas Gil |
El alcalde que hace mención la carta era Ángel Farinós Zurbano.
El 25 de abril de 1968, Anita envió a Estrada la abundante documentación que conservaba sobre su hermano. A continuación transcribo casi literalmente la carta manuscrita que le remitió, respetando la forma de expresarse propia de la Estepona de aquella época, muy interesante a mi modo de ver. Se trata de un documento inédito en el que Anita traza una emotiva semblanza de la vida de su hermano Francisco:
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| Carta de Anita. Archivo: Mariano Cabanillas |
“Muy Sr. mío:
Perdón ante todo por la tardanza. Cuando recibí su carta estaba en casa de otra hermana mía, donde he estado más de dos meses, pues ha tenido la desgracia de perder un hijo con 30 años, capitán de la Guardia Civil, dejando una niñita pequeña. He estado acompañándola en tan gran sufrimiento, por eso no le pude contestar enseguida, pues ya quería mandarle todos los datos que de mi pobre hermano (q.e.p.d.) yo guardaba en ésta su casa.
Tras mucho papelear, lo que no encontraba era el carnet, que por fin esta noche lo he encontrado, y le envío todos esos retratos, reseñas y carteles. Hay más cosas, pero no las encuentro.
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Anita Gil Chacón y su esposo Mariano Cabanillas Sánchez. Autor: Miguel Ramírez. Archivo: Angelines Mata Cabanillas. |
Él nació el 4 de abril de 1909, según el carnet. Fue el 5º hijo de mis padres y primer varón, por cuyo motivo le decíamos “el Deseado”. Fuimos 7 hermanos: 4 hembras y 3 varones (María, Ana, Francisca, Teresa, Francisco, José y Cristóbal), y el único que faltó fue él.
Mi madre, la pobre, para todos fue muy cariñosa, pero con él era locura, pues en su infancia siempre fue muy simpático y travieso, y muy gracioso, bonito, guapo, elegante… Pues mis padres, honorables y honrados (sin pasión de ser su hija), eran lo mejor de lo mejor. Familia muy querida y bien mirada en el pueblo, de cuyos antepasados aún se conserva en la casa de mis abuelos maternos el escudo nobiliario (se refiere a la antigua Pensión Pilar), la única casa que hay en Estepona con ese escudo.
Mis padres siempre tuvieron tienda de comestibles y fábrica de aguardiente, pero con tantos hijos y los tiempos muy malos no pudieron darnos carrera a ninguno. Ya a Francisco (q.e.p.d.) lo mandó al buque escuela “Nautilus” con 14 años. Antes lo había mandado a Larache con un tío mío que tenía allí tienda de tejidos, para irlo imponiendo, pero este tío mío era soltero, y él, como era muy revoltoso, se levantaba de noche a escribir a máquina y necesitaba estar pendiente de él, no fuera a pasarle algo. Tuvo que optar por mandarlo otra vez a casa, que fue cuando lo mandaron mis padres a la Marina.
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Venta Santa Teresa, casa solariega junto al río Padrón de la familia Gil Chacón. A la derecha, la fábrica de aguardiente de su propiedad. En la fachada oriental posa la familia al completo para el fotógrafo y, en el balcón central, Sebastiana Grimaldi, la mujer que cuidó con cariño y entrega a todos los hermanos Gil desde su infancia. Muchos años después, siendo anciana, Anita le devolvería ese afecto cuidándola incondicionalmente con la misma dedicación hasta sus últimos días. Autor: Miguel Ramírez. Archivo: Angelines Mata Cabanillas.
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La misma casa desde otra perspectiva. De nuevo, la familia posa para el fotógrafo: los padres sentados en el porche y varios de los hijos asomados a los balcones. En el de la derecha aparece el pequeño Francisco, quien años más tardes se convertiría en torero. Autor: Miguel Ramírez. Archivo: Angelines Mata Cabanillas.
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Allí, como siempre fue muy listo y bueno, todas las pruebas que hacía él las ganaba: en submarinos, hablar por banderas, morse y demás. Fue cabo de marinería siendo casi un niño, y hubiera sido el maestre más joven de la Marina, pero se licenció por su afición a los toros. Estando en Cartagena, en el año 29, hasta vestido de marino se iba a torear y lo arrestaban, pero era tan simpático que lo soltaban enseguida, y varias veces hizo la misma operación.
A él lo miraban con cariño los capitanes de corbeta D. Manuel Viana y Velando y D. Salvador Moreno, y ya no había quien lo sujetara en su idea de ser torero. Se licenció y se presentó en casa diciendo: “Traigo una sorpresa”. ¿Qué sorpresa? Llevaba un traje de luces y dijo que quería ser torero. Cuántas súplicas, llantos y negativas… todo fue en vano. Mis padres no querían que fuera torero, y no sabe usted la cantidad de cosas que él hacía para serlo.
Allí, en mi casa del Padrón, por entonces encerraban vacas en un patio muy grande que teníamos, donde los ganaderos comían y dormían (nuestra casa era una tienda de comestibles y una venta de carretera de comida y pernocta). Él, en su afán de torear a toda costa, sin que nosotras nos diéramos cuenta, hacía dormideras bien cargadas y las echaba en el café de los ganaderos para que no oyeran los tejemanejes que él traía con los toros. Dejaba en el patio el toro que le gustaba para torearlo y los demás los echaba al otro patio. Los pobres ganaderos ni se enteraban, pero por la mañana no podían dominar los bichos. Esto lo hizo varias veces cuando no estaba de tientas por ahí y encerraban ganado.
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Sentada, Teresa Chacón de la Mata; de derecha a izquierda, sus hijas Anita, María y Teresa. Archivo: Angelines Mata Cabanillas. |
Se ponía en combinación con Brachito, que tiene barbería en este pueblo y fue banderillero suyo en algunas novilladas, y con Antonio Donda, que era su mozo de estoques. Y los tres, con los capotes escondidos, esperaban que llegara la noche y durmieran todos para torear. Para contar sus odiseas, todas con mucha gracia, necesitaría un periódico entero.
El famoso torero Juan Belmonte lo vio toreando en unas tientas en Salamanca y le dijo abrazándolo: “Serás más nombrado que yo, pues tienes mi manera de torear, pero nuestros cuerpos varían mucho”.
Tenía de casos valientes y graciosos muchísimos. Teníamos muchas reseñas muy bonitas, carteles, muchas cosas, pero todo se quemó por orden de mi padre cuando, al mes de morir mi hermano, le volvió el habla y el conocimiento de la vida a mi madre (del impacto de la noticia, su madre, Teresa Chacón de la Mata perdió la voz y estuvo inconsciente en cama durante un mes).
Sí, cuando mi hermano, la tarde fatal del 24 de junio del 35, se pinchó en la plaza de Estepona, a él en un coche lo llevaron a Málaga y a ella en otro a mi casa del Padrón, a una legua y media de Estepona, donde residíamos, pues teníamos también casa allí (se refiere que además de la casa del Padrón, tenían otra en la calle Adolfo Suárez de Figueroa). Y ella, la pobre, mientras él estaba toreando, se quedaba rezando por él.
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| ABC (Madrid) 29/6/1935 |
Fueron a mi madre con la triste noticia de que lo llevaban a Málaga porque se había herido, y ésta cayó al suelo sin conocimiento, y así, en ese estado, estuvo un mes. Sufrimos mucho.
Ahí también van unos periódicos que hablan algo de eso, pero La Linterna lo dice con unos términos muy raros, que exagera el habla, la situación, algunos detalles un poco raros. Ya un cuñado mío, en aquel tiempo, hizo una protesta sobre eso y pidieron disculpas, pues aunque somos andaluces, pero ni hablamos así, y mis padres (q.e.p.d.) tenían cultura y buenos principios.
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| AHORA (Madrid) 28/6/1935 |
Él toreó en Marbella, Estepona, Mijas, Vejer, Valencia. En Vélez Málaga, en un concurso de ganaderías, tuvo que matar los 3 suyos y otros 2, quedando estupendamente. La presidencia le regaló 500 pesetas. En Valencia le dieron hasta un banquete. En Mijas le decían “El Ídolo de Mijas”, pues mató de una media estocada una vaca resabiada después de torearla magistralmente.
También toreó en Barbate, en Alcalá de los Gazules; en esta última población se hizo novio de una joven muy mona que tampoco quería que fuese torero. Le dijo que estudiara, y eso mis padres lo vieron muy bien y estaban dispuestos a costearle lo que fuera. Estando estudiando, cuando su amigo Pepe Gallardo fue a tomar la alternativa a Barcelona, vino a casa, cogió la moto y se fue tras él, y no volvió a coger los libros.
Toreó en Tarifa, en San Roque con el Niño del Bosque. El año 1934 fue un escándalo. Mi marido (q.e.p.d.) fue a verlo y vino encantado de él: de capote estuvo magnífico; con la muleta se hincó de rodillas, sacó su pañuelo, le limpió el hocico al toro, le cogió de un cuerno, le besó el testuz. Con un cuerno cogido saludó al público. A los cuatro los mató de media estocada y dice que la gente se volvía loca. Ese día, cuando regresó a Estepona, traía colgado del manillar de la moto ocho orejas y dos rabos. Al pasar por Estepona, el público enfervorizado dándole vivas, y cuando llegó a mi casa del Padrón fue una locura con la gente. Hizo una sangría grandísima en un lebrillo donde amasábamos un quintal de harina, con más de una arroba de vino.
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Gil Chacón en la plaza de toros de Estepona, 24-6-1934. Cortó ocho orejas, cuatro rabos y una pata. Archivo: todocolección |
Toreando en Ceuta le dio un toro un puntazo. Fue su única cogida y su bautizo de sangre, habiendo toreado muy bien.
Toreando en Estepona en el 34 fue otro escándalo. Yo fui con la pobre de mi madre a la casa, porque cuando él toreaba ella se iba a rezar, y los tres días que toreaba me hartaba de llorar de tanta emoción, de oír tantos vivas y tanto personal tras él vitoreándole, que lo llevaban todas las tardes en hombros hasta la casa. Estas corridas eran toros de Veragua con Mancilla de S. Hernando; a este le cogió el toro y mi hermano tuvo que matar los de éste, quedando estupendamente.
Era tan guapo y elegante que hasta iban allí muchas jóvenes; decían: <<Venimos a verte de cerca, pues en la plaza eres un sol>>.
En Valencia, en el 34, con J. Charneta en mayo, quedando estupendo en el 3º. En Estepona con Bolé, Luna y Bracho, banderillero. En el 35 firmó estas de Estepona. Estaba en Madrid, lo contrataban en Tetuán de las Victorias; la casualidad que para los mismos días de aquí. Así que habló desde allí con los empresarios de aquí exponiéndoles el caso. Como por él se llenaba la plaza, no quisieron traer a otro. Él les dijo: <<Esta me da más cartel, llevad este año a otro matador>>, y le contestaron: <<Ya sabíamos que cuando fueras para arriba no te acordarías de tus paisanos>>. Al decirle eso, no firmó las de Madrid y se vino el pobre mío de mal humor, para tener tan mala suerte que terminó todo llenando de amargura a mis queridos padres, que ya fue eso su puñalada de muerte.
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Gil Chacón en la plaza de toros de Algeciras, 14-4-1934. Cortó seis orejas y un rabo. Archivo: todocolección. |
Con esa desgracia ya no hubo nada de feria aquel año (a raíz del luctuoso acontecimiento, la Comisión de Fiestas anuló los días que restaban de feria). Hasta, de tanta aglomeración, mataron los coches durante el entierro a una niña en Marbella y otra en Estepona. Ya al año siguiente entró la guerra, y seis años después murió mi padre, y el día que se enterró, dos días después de su fallecimiento, murió mi madre, que desde la muerte de mi hermano ya no le apetecía vivir. Al enterarse de que falleció mi padre dijo: <<Este golpe ya no lo resisto, que yo no vea su falta, Dios mío>>, y ya no volvió a hablar.
Se sacaron los restos de mi hermano para enterrarla junto a él, y su cuerpo estaba intacto, sin manchas siquiera donde estaba liado (Mucha gente recordaba aquel hecho y hablaba del cuerpo incorrupto de Francisco; en su tiempo lo tomaron por un milagro. Era una creencia que siempre la he oído. Yo, sin quitarle misterio al asunto, pienso que quizá el hecho de morir desangrado pudo favorecer una especie de momificación natural.). Ya después, por arreglo del nicho, se ha roto algo.
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Entierro de Francisco Gil. Archivo: Teresa Janeiro. |
Cuando no le sirvan las fotos, reseñas y cosas que le mando, le agradeceré me las vuelva a enviar. Quizás haya algo más, pero ya ha pasado más de un mes y no quiero dejar pasar más tiempo sin enviarle lo que con tanto interés me pide, y le quedo muy agradecida.
En la edad que dice el carnet que le mando: yo le llevaba seis años y yo nací en mayo de 1901, por tanto, yo creo que él nació en 1907.
El Padrón es el distrito donde está la Venta de Santa Teresa, bautizada la casa con ese nombre de mi madre cuando la hicieron.
Que con mucha salud escriba V. su libro y muchos más. Él y mi santa madre agradecerán este recuerdo tanto como yo, y a su disposición lo que se le ofrezca.
Su afectísima s.s.q.s.m.e. Ana Gil Chacón”.
El 2 de mayo de 1968, Estrada respondió a Anita con una carta afectuosa en la que agradecía el envío de toda la documentación, fotografías y recuerdos familiares. En ella le reiteraba su interés por la figura de Frasquito y le prometía hacerle llegar un ejemplar del libro cuando estuviera impreso. Adjunto archivo:
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| Archivo: Mariano Cabanillas Gil |
El 19 de febrero de 1972, Estrada contestó a una nueva carta que Anita le había enviado dos días antes, interesándose por el avance del libro. En su respuesta le explicó que se trataba de una obra muy extensa, con numerosas biografías de toreros, y que aún necesitaba muchos meses para completarla, pues debía localizar fechas, testimonios orales y otros datos, y no quería cometer ningún error. En esta correspondencia se aprecia el gran interés que tenía en la publicación y el profundo aprecio y admiración que sentía por nuestro torero local. Adjunto a continuación dicha carta:
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| Archivo: Mariano Cabanillas Gil |
Rescatar estas cartas de Anita ha sido un viaje al pasado de Estepona, a sus voces, sus costumbres y sus recuerdos. Gracias a la generosidad de quienes han conservado este legado familiar, hoy podemos devolver a Frasquito Gil un lugar en la memoria colectiva. Este trabajo pretende ser un pequeño homenaje a él, a su familia y a aquellos esteponeros que le conocieron.
Archivo fotográfico de Estrada extraído de su libro Personajes de Málaga, vía blog Personajes malagueños que aún no habiendo nacido en nuestra ciudad, formaron parte de ella.
Agradecimiento especial a Mariano Cabanillas Gil y a su sobrina Angelines Mata Cabanillas por su generosidad al aportarme esta valiosa documentación.
Posdata. Este artículo —y lo aclaro para quienes puedan interpretarlo de otro modo— no pretende ensalzar la tauromaquia. No busco glosar el arte del toreo, sino recuperar la trayectoria vital de un esteponero que formó parte de la vida del pueblo en un tiempo y un contexto muy distintos a los actuales, y cuya historia constituye un fragmento esencial de lo humano y lo cultural en el primer tercio del siglo XX.
Como divulgador de la historia de Estepona, tengo la responsabilidad de documentar y exponer estos testimonios con la mayor asepsia posible, incluso cuando abordan temas que hoy generan rechazo o debate. La historia no se debe interpretar desde nuestra mirada actual: se estudia, se comprende y se cuenta tal cual fue.
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